viernes, 16 de diciembre de 2016

"Mi Habitación"

El Cafecito de hoy.
"Mi Habitación"

Tenia 29 años, todavía era soltero, vivía solo, muchos compromisos, viajes, y poco tiempo para descansar. Las semanas en las que tenia mucho trabajo o tenia que salir del país se reflejaban en mi habitación. El polvo solía acumularse y podía verse un poco descuidada. Como les he comentado en cafecitos anteriores, soy alérgico al polvo, por ende debería tener todo siempre recogido y limpio.

Pero salía muy de mañana y llegaba a casa tarde en la noche. Pensaba en organizarlo todo, pero muchas veces me sentía agotado. Así que intentaba levantarme temprano y limpiar antes de irme al trabajo. Pero al escuchar el despertador me volvía a quedar dormido.

Un fin de semana que estaba libre de compromisos, saqué, por fin, tiempo para organizar un poco, pero me resultó un tanto difícil e incómodo a causa del polvo acumulado y de mi alergia.
Pensando en esto me hice la siguiente pregunta: ¿Por qué nos encanta acumular cosas y no limpiarlas en el mismo momento?

Al igual que mi habitación, muchos corazones se encuentran realmente desordenados, abandonados, invadidos por el polvo, aun cuando cada mañana, al igual que en la noche, sabemos que debemos hacer algo para solucionarlo. Sin embargo, siempre hay una buena excusa para postergar ese momento.

Al igual que muchos hogares, lo que la gente puede ver a simple vista, quizá desde afuera, tiene apariencia de orden y limpieza, pero más adentro, en las habitaciones, que es la profundidad del hogar y representa nuestro corazón, hay polvo que quitar y cosas que organizar. Cambios que hacer y personas o hábitos que debemos desechar.

Es tiempo de limpiar nuestro corazón de sentimientos que hemos dejado ahí por días, semanas y tal vez años, arraigándose y produciendo raíces de amargura o dolor. Aparta de ti el rencor, el odio, la envidia, la desilusión, el rechazo, la culpa y el miedo. Decora tu habitación con amor, esperanza, gozo, paz, paciencia, humildad y felicidad (Gálatas 5:22-23) Pero claro, tienes que saber algo muy importante: nada de esto es posible si primero no llevas a Dios a esa habitación.

Hoy es el día de limpiar tu habitación, hoy es el día de limpiar tu corazón, hoy es el día de cambiar tu vida y dejar que Dios haga de tu corazón de piedra un corazón amoroso, compasivo y lleno de vitalidad. Se acerca un nuevo año. Es tiempo de tomar decisiones radicales para poder comenzar un nuevo año lleno de oportunidades.

¡Que tengas un día bendecido!
Nestor Ortega
www.ElCafecito.org