Google+ Followers

jueves, 27 de abril de 2017

“El Estadio Bernabéu”

El Cafecito de hoy
“El Estadio Bernabéu

Hace unos meses asistí una vez mas a un partido de fútbol entre el Real Madrid y El Atlético de Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. Siempre he dicho que nada se compara con ver un juego en directo en el campo. Esa combinación de gente, ambiente, música y la energía con la que incitamos a nuestros equipos a ganar, no tiene nada que ver con ver el partido en la televisión.

Pero algo muy curioso llamo mi atención. Por el sinnúmero de personas que han entrado al campo durante el juego en los últimos años, han colocado una barrera de personas de seguridad que se encuentra de espaldas a los jugadores y frente al publico. Para mi seria uno de los trabajos mas difíciles y aburridos del mundo. Poder estar a ras de suelo en el campo, cerca de tus jugadores favoritos y no poder voltear a verlos ni disfrutar del partido. Sino que debes darle la espalda y estar pendiente a las personas.

He visto esta misma situación no solo en el campo de juego sino también en mi vida personal. He tenido que darle la espalda a aquellas cosas que me entretienen y darle el frente a las personas. Sacrificarme de disfrutar y velar por la seguridad de los míos, mi familia, mis sueños, mi propósito. En esta vida hay tantas cosas que solo nos están distrayendo.

A veces tenemos que sacrificar nuestro tiempo, recursos, y nuestra propia satisfacción para asegurar el futuro de los que dependen de nosotros. “Las semillas que cayeron entre espinos son como aquellos que oyen el mensaje, pero yéndose dejan que las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida los ahoguen, y no dan fruto.” (Lucas 8:14)

Hay tiempo para todo. Tiempo de reír, disfrutar, entretenernos, pero también hay tiempo para luchar, sacrificarnos, trabajar y enfocarnos. Debemos respetar cada uno de estos tiempos. El tiempo para Dios, tiempo para nuestras familias o para nosotros mismos.

No vivas como si fuera un viernes eterno. El que no siembre nada ahora no cosechara nada después. No dejes que los afanes, los placeres y las distracciones de este tiempo desenfoquen tu mirada en la gente, en los tuyos y en Dios, tu padre celestial. Quien tiene planes maravillosos para ti.

Es tiempo de enfocarnos, es tiempo de luchar y sacrificarnos, pero tranquilo que el viernes llegara y podrás descansar para el lunes volver a comenzar. El esfuerzo es solo esfuerzo cuando comienza a doler. Nadie triunfa sin esfuerzo. Aquellos que triunfan deben su éxito a la perseverancia.

Nadie dijo que seria fácil, pero si que seria posible. Vamos a dejar las distracciones y a enfocarnos en nuestro propósito. #ViveFull

¡Que tengas un día bendecido!
Nestor Ortega
http://bit.ly/2pBLTGz

martes, 25 de abril de 2017

“Los ojos de mi bebé”

El Cafecito de hoy.
Los ojos de mi bebé

Aún recuerdo cuando llevamos a nuestra pequeña Zoé a la iglesia por primera vez. Asistía a una congregación de más o menos mil cuatrocientas personas, en Madrid. Nosotros llegamos al segundo servicio donde había unas seiscientas personas. Llegamos temprano, así que nos encontramos con la algarabía de los seiscientos que salían del primer servicio.

La nena, hasta ese momento, estaba acostumbrada solo a la música de su cuna, las voces de papi y mami y el ruido de la televisión. Así que, de repente, se vio rodeada de tanta gente, una banda tocando y luces por todos lados. De inmediato noté que no paraba de mirar a todas partes con sus ojitos gris azulado. Se sentía abrumada ante un ambiente tan diferente al que estaba acostumbrada.
Pero hizo algo que me dejó con la boca abierta y sorprendido. Dejó de mirar todo lo que la rodeaba y la agobiaba y se quedó mirando fijamente mis ojos. Con una sonrisa y una mirada tierna estuvo mirándome hasta que se quedó dormida. Yo estallé de la emoción, así que la abracé aun más entre mis brazos para que se sintiera segura.
Cuántas veces el ruido de nuestro alrededor nos agobia. Problemas, deudas, enfermedades y todo tipo de escándalos nos agobian, nos quitan la paz y nos hacen sentir inseguros. El problema es que hemos apartado la mirada de nuestro Padre celestial. Esa mirada que nos dice que Él tiene el control de todas nuestras necesidades. Sus brazos nos dan la seguridad que necesitamos en ese momento. Vuelve tu tierna mirada hacia Él y dile, con una sencilla oración, que necesitas que te abrace en este momento.
No hay nada como estar en brazos de papá; y para papá no hay nada como tener en brazos a sus pequeños bebés. Si lo necesitas en este momento, cierra tus ojos y di solo esta sencilla oración: “Dios, necesito que me abraces y sentirme segura en tus brazos”. Es tiempo de aferrarnos a la verdadera esperanza en tiempos de caos en nuestra vida.
“El señor es mi pastor, nada me faltará” (Salmos 23:1).  
¡Que tengas un día bendecido!
Nestor Ortega